lunes, 5 de mayo de 2008

Crisis

Existen muchos tipos de crisis. Las crisis económicas a las cuales estamos tan acostumbradas, las políticas y hasta las crisis por noviazgo de una adolescente que creyó en el amor eterno. Pero hay una crisis que particularmente sufro, y va por dentro, sin que nadie la vea. Es esa que al entrar a una librería, y mirar los títulos y autores, te hace sentir ínfimo. Uno se siente el ser más inculto y desechable, el tipo más ignorante de la tierra. De hecho es posible que sea cierto, pero no hay consuelo al adquirir sin filtro, la verdadera consciencia de dónde se está parado intelectualmente hablando. Luego de la crisis de infinidad y asnismo (palabra inventada), uno atraviesa por una segunda etapa, la crisis de querer comprar todos los libros a la vez. En ese momento, hacés cuentas y deambulás por la sala, pensando que solo tenés plata para comprar dos libros como mucho, y que al menos en 10 minutos de estar en el lugar, ya te gustaron quince. Es terrible, otra vez hay que decidir cuál de todos te va a rescatar del pozo de la ignorancia. Finalmente, hay dos opciones, o no comprás nada, o comprás uno que al salir de la librería no te convence tanto como al principio. Por último, está la crisis del tiempo. Esa que surge desde que llegás a tu casa con la nueva adquisición y la dejás en la biblioteca. A partir de ese día, el libro adquiere ojos, y cada día te mira como invitándote a leerlo, claro que vos nunca tenés tiempo para hacerlo, y eso genera culpa. Y si quizás tenés un rato libre, nunca lo usás para eso. En fin, es todo un trauma ir a una librería, pero nunca deja de ser un placer. Porque no hay universo más palpable que el de los libros.


¿Qué libro tenés archivado y sin abrir?

No hay comentarios: